Quién ama la comida, ama la vida….con esta frase me sorprendía uno de estos pasados días un correo electrónico promocionando destinos gastronómicos acompañados de sugerentes imágenes, a cada cual más apetitosa.
Y coincido plenamente, para mi, disfrutar de una buena comida es disfrutar de la vida con los cinco sentidos en acción.
Y empezaría con el de la vista. En este caso, porque mis recientes disfrutes gastronómicos han estado condicionados por la vuelta al barrio, la vuelta a mi particular barco, ese lugar mágico que me trae millones de recuerdos de una época que, sin duda, ha marcado estos últimos años y seguirá marcando…porque siempre estará presente en mi vida lo que este lugar significa.
Continuaría con el oído, con el sonido del mar, ese sonido que te acompaña mientras cenas en el Pataca, ese murmullo que te mece hasta quedarte dormido, y que te despierta por la mañana con ganas de vivir intensamente cada instante. Y es que el Pataca es el sabroso culpable de estas letras y de estas imágenes que dejan claro el disfrute del gusto y del olfato:





El tacto, el de los atentos dueños. Dispuestos, amables, realmente encantadores. Mi más encarecida recomendación a una visita al Pataca por todo lo descrito, por su carta y ‘fuera de carta’ exquisita para degustar en un ambiente súper agradable, para disfrutar de la vida.
@tasteeat&enjoy

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